Yo, yo, yo y luego mi twitter
Hace algún tiempo acudí a una pseudo-reunión mezcla 2.0 y bloggers debido al compromiso con un amigo (al cual casi maté). No soy fan de los saraos y de mezclar mi vida normal con la vida ficticia de los blogs, pero bueno, mi amigo me lo pidió y acudí.
La cosa empezó como menos me podía gustar: demasiado friqui. Cuando me presentaban a alguien, alguna vez se dio esta situación:
Friqui: ¡Hola!
Yo: Encantando, soy Fulano
Friqui: [momento duditativo] ¡ah!… ¡eeeeh!… ¿URL?
¡¿Cómo?! creí que lo importante en estas situaciones era conocer gente, no conocer personajes. Parecía una reunión de superhéroes en plan: “Hola, soy Clark Kent”, “¿Quién?”, “Superman”, “Ahhhh, yo he leído tu blog comic”.
Después de este inicio duro, la cosa no mejoró demasiado. Muchas conversaciones en plan hago tal, soy tal, conozco a tal, he leído el twiiter de tal o toma mi tarjeta. ¡Dios mio, y yo sin tarjeta de visita!, pensé en hacer fotocopias de mi tarjeta descuento del super, pero era de noche y no había fotocopiadoras a mano, así que me limité a dar un gracias por la tarjeta y a que el otro pasara de poner cara de tonto a por fin darse cuenta de que no todo el mundo tiene tarjetas de visita.
Está claro que no es mejor quien más vale, sino el que mejor se vende, y esa reunión era como si te llamarán durante 3 horas empresas de telemarketing intentando venderte la moto. A cada instante la gente intentaba meter como fuera en la conversación sus logros, empresas o negocios. Si en otras veces he criticado el ego que existe en la blogosfera, ahora diré que no es algo que se queda en los blogs, lo exportan en su día a día. Yo, yo, yo y yo. Solo se oía eso.
Lo más patético es que allí todos sacaban sus blackberrys, iphones, móviles de última generación o lo que fuera para retransmitir en directo lo que pasaba en Twitter: “estoy en una conversación interesantísima con @fulano, @mengano y uno que no sé que pinta aquí (yo)”. Hombre, pues todos tus seguidores se están enterando de tu conversación (11 o 12 si quitamos a tu familia y los que te siguen solamente por seguirte y ser más famosillos), pero el que no se está enterando de qué estamos hablando eres tú, que estás más pendiente de tuitear tu vida que de vivirla.
Por cierto, me llegaron a presentar a algún gurú o blogstar, pero mi anonimato hizo que se les notara que no tenían ninguna intención de tratar conmigo, quizás fuera porque no uso Twitter, no hablo de mis blogs o antes de hablar de mí (que lo hago poco) pregunto a los demás por ellos y les escucho atentamente. Aunque eso sí, también hubo gente maja.

La verdad es que al principio me gustó mucho la idea de la 

