La cruda realidad de Corea del Norte
Ayer vi un reportaje de Jon Sistiaga sobre la realidad que se vive en Corea del Norte. Cuando estuve por Corea del Sur, costaba imaginar que lo que era un mismo país ahora eran dos muy diferenciados. El Sur prospero y emergente, donde la gente vivía con un nivel económico bastante aceptable en general, y el Norte, donde una dictadura comunista hacía de las suyas.
Durante el reportaje, Jon Sistiaga hace referencia en muchas ocasiones a la obra Orwell 1984, algo fácil de hacer ya que las similitudes son abundantes. El régimen está basado en la adoración de Kim Il Sung, llevada hasta el extremo y el absurdo. Cosas tan increíbles como no poder darle la espalda a un cuadro suyo, no poder usar sus sellos por no darle un lengüetazo o no doblar un billete con su cara. Como en 1984, los ciudadanos tienen que sufrir una constante propaganda en la que se magnifican las glorias de la dictadura y se venera al dictador, algo muy típico en todas las dictaduras, ya sean comunistas o fascistas.
Lo que más me sorprendió fue un español de Reus, que a parte de ser el Presidente de la Asociación de Amistad con Corea, es el mayor defensor del régimen. Que la gente de allá viva el régimen como algo grandioso, hasta cierto punto es comprensible debido a la propaganda, pero que alguien que vive en una democracia, glorifique la dictadura y la penuria de ese pueblo, deja mucho que desear. Pero bueno, es lo de siempre, viva el comunismo cuando yo no paso hambre, ni cortes de luz, tengo agua caliente, TV por satélite y un reloj que a mí me crearía tendinitis en la muñeca.
Esperemos que los amigos de Corea del Norte dejen de sufrir lo que no está escrito y que la cordura llegue a los que ven en ese régimen la salvación.

