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04 Mar/08

El absurdo culto al cuerpo

El otro día vi en la 2 el reportaje Prisioneras de la Imagen que echaban en La Noche Temática. Un documental sobre las operaciones de estética y las manipulaciónes que sufren las mujeres para que deseen un cuerpo perfecto. Algunas manipulaciones ya son conocidas, como por ejemplo el photoshop de las imágenes de las revistas para que las modelos parezcan perfectas, aunque yo diría irreales. Otra manipulación trata sobre las cremas anti-envejecimiento, que por lo visto no sirven para nada, pero que las revistas de mujeres en vez de decir la verdad sobre estas, hablan de sus falsas maravillas porque son su principal fuente de ingresos por publicidad. Supongo que ver todas las manipulaciones unas seguidas de otras hizo que el efecto fuera más abrumador. Los autores (cirujanos, directores de revistas, …) se justificaban diciendo que es lo que la mujer quiere o que si no lo hacían ellos daba igual porque lo harían otros. Al final lo que les importaba era el dinero que les entraba y no la estética de las mujeres.

Lo que más me llamó la atención fue la parte en que la directora del documental fue a una clínica de cirugía estética para preguntar sobre las operaciones que realizaban. Creo recordar que era en Florida, lugar donde el culto al cuerpo es una filosofía de vida. Dos rubias clones respondían sobre las operaciones que se habían hecho para estar más guapas (o más clónicas), y la lista era más larga que la de la compra para toda la semana; incluía botox, pechos siloconados y mil cosas más.

Lo más absurdo que oí fue que se operaron la vagina con láser para realizarse una reducción labial y así tenerlo como las actrices porno, porque si no a los hombres de allí no les gustaba. ¿Hemos pasado del culto al cuerpo al culto a lo estúpido?. Ni Superman vuela, ni las actrices porno son lo normal, es cine, y si los descerebrados de Florida no son capaces de distinguir la diferencia, mal les irá en sus relaciones, porque desean lo artificial y lo plástico. Que una mujer quiera reducirse los labios vaginales, perdiendo parte de zona erógena, para que el tío que conozca en una discoteca le diga: “¡Guay! lo tienes igualito que la piba de la peli porno que vi ayer con los colegas”, me parece una de las mayores tonterías que es capaz de realizar el ser humano. Es como si una japonesa va al cirujano para que con el láser, el bisturí o un hacha de silex le ponga la nariz picuda o los ojos saltones de un dibujo manga.

Cuando creí que más bajo no se podía caer, la del documental preguntó a un cirujano qué le haría a ella, o según su opinión, que es lo que ella necesitaba. La chica no era guapa, pero tampoco fea, su cuerpo no era expléndido, pero tampoco horrible, era una chica normal. Pero el cirujano debió ver mas defectos que virtudes en su anatomía, porque no dejó un centímetro cuadrado de su cuerpo sin que fuera destino para el bisturí. Pechos caídos, tripa prominente, pistoleras, papada y labios vaginales antiestéticos, eran las mentiras que el cirujano dijo para que la mujer sufriera un bajón en su autoestima y soltara la pasta para que le remendara ese cuerpo carente de belleza. Tan solo en la vagina realizaría 3 operaciones entre 4.000 y 8.000 dólares cada una.

El cirujano era un listo, algo necesario para ganar los 350.000 dólares que reconocía que se metía al mes en el bolsillo. Pero a parte de listo, caía en lo ruin: ¿qué es lo mejor para que el negocio prospere? que las clientas cuanto antes empiecen mejor. Así, una niña de 15 años acompañada de su madre, reconoció que accedió a hacer una entrevista con la reportera a cambio de una rebaja de 2.000 dólares en su operación de reducción labial. ¿Qué conseguía el cirujano con esta rebaja?, a parte de publicidad, intentar hacer ver a otras niñas que ese tipo de operaciones eran algo normal, y así conseguir más clientas. ¿Relamente necesita una chica de 15 años una reducción labial?. La niña de 15 años acabó sintiéndose avergonzada, desgraciadamente la madre no. Al final el cirujano calculó que en dos años y gracias a dos socios, podría retirarse y tan solo poner la mano para que una vez al año le soltarán un milloncete de dólares. Buen negocio, aunque sea de un modo tan lamentable.

Respeto a las mujeres que se operan, y comprendo algunos casos por el complejo que sufren. Pero lo que a veces olvidan es que la edad no se quita con un bisturí y que a la larga el resultado es peor, no hay que ver algunas muestras que el famoseo español nos ofrece.

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