Si las paredes hablasen…
… y no hablan, pero tampoco son la protección perfecta para tu intimidad.
¿A que viene esto? pues a dar un consejo a las parejas apasionadas: si tienes un calentón y te da por jugar a los papás, hazlo un poco lejos de la puerta de la casa o hazlo un poco más en silencio. Es una risa salir de casa, y mientras esperas al ascensor, oír cómo tu vecina disfruta de lo lindo de las artes amatorias de tu vecino. Eso sí, el ascensor no podía ir más lento.
Y ya que estamos con el tema (de las paredes, claro), en tu casa sueles vivir despreocupado de lo que ocurre en el mundo exterior. Discusiones, disfrutes u otras situaciones cotidianas, pueden dejar de ser familiares a ser vecinales, y solo debido al grosor de los muros. Yo en mi caso tengo suerte y la insonorización es bastante aceptable, claro, siempre que al vecino no le de por irse a la calle ![]()

