Véndeme la moto…
… que yo soy tonto y me lo creo.
Algo que abunda en el mundo laboral es el vendemotos, personaje que considera al empleado (normalmente su subordinado) medio tonto y que para conseguir sus propósitos miente, exagera, oculta o camufla. Parece ser que en los cursillos de todo a 100 de gestión de equipos de trabajo se enseñan las técnicas básicas de venta de motos y otros artículos, por lo que el futuro consultor, manager, comercial, jefe, se creerá que tales tácticas surtirán efecto en la mente de los empleados.
Yo no sé al resto, pero a mí esta gente más que convencerme, me ponen de mal humor, su charlatenería no consigue su efecto deseado: lavarme el cerebro, sino más bien todo lo contrario. Para aquellos que aún no conocen sus viles métodos, os dejo con un resumen de las más usadas:
- “Este año no te puedo subir (el sueldo) pero intentaré que sea a mitad de año”: muy parecido al conocidísimo “hoy no se fía, mañana sí”, es una frase muy utilizada en el mes de enero. El resultado obtenido en mentes despiertas es la inmediata actualización del curriculum y la visita diaria a Infojobs.
- “Yo estoy igual que tú”: es la técnica del tú-a-tú, el somos-iguales o el recuerda-que-yo-también-soy-empleado-como-tu. Buen intento, pero mal resultado, porque en ese momento pasas de pensar en ese tipo como en un cretino a pensar en su sueldo superior al tuyo, en la prima que se lleva por el proyecto que has desarrollado tú y en los misterios del Universo que han hecho que ese inútil tenga ese puesto y tu sigas siendo un currito.
- “Estás muy valorado por la empresa”: vamos, que no tiene ni idea de quién eres y te acaba de dar una palmadita en la espalda. Claro, que también puede ser cierto lo que dice, por lo que realmente puede significar que eres el tonto de turno que se come todos los marrones y que seguirás allí per secula seculorum haciéndoles el trabajo sucio.
- “He pensado que es una buena oportunidad para tu proyección profesional”: quieren hacer que tu ambición suba a la superficie y hagas todo lo que te piden esperando una futura recompensa. Para aquellos que tenemos experiencia en este campo, tan solo oímos “lo siento, te ha tocado el marrón”, a lo cual respondemos (internamente, claro) con un “vale, yo me como el marrón, pero implicación cero y a la hora me piro a mi casa”.
- “El valor más importante para nuestra empresa es el empleado”: ¡y yo creí que era el dinero!… si soy lo más importante para la empresa, ¿por qué quieres que trabaje horas gratis?, ¿por qué me puteas con las vacaciones?, ¿por que me subes una porquería el sueldo?, ¿por qué me pagas una porquería?, ¿por que no compartes un poco los beneficios astronómicos del proyecto?.
- “Hay un gran ambiente de trabajo”: frase típica de las entrevistas de trabajo. Yo entiendo que la persona en cuestión se la crea, normalmente este tipo de personas llegan a currar a las 10, van directos a tomarse un café que dura hasta las 11:30, tiene una reunión con el resto de la élite, se va a comer y vuelve a las 2 horas y sobre las 5 dice que se va a una reunión con el cliente y ni dios sabe a dónde va. Teniendo una vida laboral así, es lógico que piense que hay un gran ambiente de trabajo, aunque realmente no saben lo que se cuece en la oficina. Normalmente hay puñaladas, trepas, malas caras, pesados, vagos… en fin, el típico compañerismo.
- “Necesitamos que hagas un esfuerzo”: vamos, que pretendes que trabaje gratis para que el proyecto sea más rentable, pues no, tío, el único esfuerzo que haré será pegarme una carrera a las 6 para no perder el autobús y llegar pronto a casa. Y hablando de esfuerzos, hacedlo vosotros y contratar a otra persona más, sí, ya sé que tu prima disminuiría, pero yo no pienso hacer el trabajo de dos.
En fin, que el mundo está lleno de mamarrachos y para colmo se les da un cursillo para mejorar su técnica.

