Perspectivas sobre la Memoria Histórica
La Ley de Memoria Histórica ha sido uno de los puntos más polémicos del gobierno de Zapatero. Han caído y caen críticas por parte del PP, de la Iglesia y de los más conservadores. Alegan que no es bueno reabrir viejas heridas y que el pasado pasado está.
La respuestas de este grupo social me recuerda a cuando eres pequeño, haces algo mal, lo sabes y no quieres que tu madre te lo recuerde. Está claro que el franquismo fue algo malo para España, y a algunas personas afines a la dictadura les cuesta reconocerlo, por lo que lo último que quieren oir es que hubo represión, víctimas, falta de libertad, etc…
Pero no se trata de reprochar nada a esa gente, sino de reconocer a las víctimas de la dictadura y de la Guerra Civil (los del bando nacionalista ya fueron reconocidos durante la época de Paquito), y de elimiar cualquier mención a la dictadura de lugares públicos: escudos, nombres de calles, … Es increíble que una persona tan deleznable como el Gerenal Mola tenga una calle o un colegio público a su nombre.
Puedo entender (aunque no lo comparto) que los “franquistas” luchen contra la retirada de los escudos o de las placas de las calles, ya que para ellos fueron personas importantes (¡flipante!). Pero lo que no llego a entender es por qué se niegan a desenterrar a los muertos de las fosas comunes y darles un lugar digno de reposo. Nadie está buscando a los que dispararon, se están desenterrando a los disparados, los cuales aún tienen familiares que les lloran. Mientras algunos hacen una parada en El Escorial para dar sus respetos a los muertos del Valle de los Caídos, otros hacen parada en una estáción de servicio de camino a una cuneta.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y si ignoramos nuestro pasado el tropezón será más grande y sonoro.

