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14 Jan/09

El chiste de los remeros

Somos muchos los que sufrimos en nuestras propias carnes la realidad del chiste de los remeros. Es increíble lo que le gusta a la gente mandar y tomarse responsabilidades inexistentes y sobre todo pasar marrones.

En las grandes empresas es algo común, más que una pirámide jerárquica se trata de un cucurucho dado la vuelta, muy abultado abajo y cada vez más finito arriba. Las funcionalidades de las capas altas del cucurucho (la que si lo pones del derecho es el causante de que te pringues de helado) son tan importantes como:

  • Reenviar correos con un patético FYI
  • Poner reuniones cuando más puede dar por c… al personal (viernes a última hora)
  • Tomar café
  • Decir que el trabajo tiene que estar para hoy
  • Opinar sobre lo que no tiene ni idea (sobre todo aspectos técnicos), tan solo para hacerse notar
  • Jugar con las vacaciones de la gente
  • Mandar reproches por email
  • Mandar frases panfletistas sobre lo bueno que somos, lo importante que es la empresa, lo que hace la empresa por nosotros y otras mentiras varias
  • Apuntarse tantos ajenos
  • Tomar decisiones absurdas debido a temas “políticos” o porque simplemente no tiene ni idea y es un bocas, y que al final tiene que resolver (marrón enorme incluido) el currito de turno.

En pseudo-empresas 2.0 he visto casos de 5 trabajadores en total y 3 de ellos con ganas de mandar, si ya en otros casos he hablado de las ganas que tiene la gente de ponerse títulos (CEO, CTO, …), os contaré las técnicas de guerra política que puede haber para ver quien manda más.

Estoy en contra de la quema de libros, pero creo que haría una excepción con los libros que pretenden enseñar a ser jefes en 7 días, estoy cansado de frases típicas y de las reacciones más típicas y absurdas que parecen aprender los pseudo-jefes que acaban con nuestra paz laboral.

Por cierto, el chiste es malo, pero real como la vida misma

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