Ponerse en su lugar
El otro día estuve viendo Matar a un ruiseñor, una gran película que de vez en cuando vulevo a ver. A parte de la historia que cuenta sobre el juicio a la persona negra que es juzgada y condenada injustamente por la sociedad blanca, hay una frase que siempre me gustó: “no podrás conocer del todo a una persona hasta que calces sus zapatos y camines con ellos”, o lo que es lo mismo: “ponte en su lugar e intenta pensar como lo haría él”.
Somos muy dados a juzgar y a criticar, nuestras opiniones son las más válidas y el comportamiento del vecino es el equivocado. Y posiblemente sea cierto, pero si le damos el punto de vista de la otra persona quizás comprendamos algo más y lo que los otros opinan o hacen no sea tan criticable o sea perfectamente válido.
Algo parecido suele pasar con la religión, la gente creyente suele comportarse de cierta forma según su fe, y la gente no creyente suele criticar esos actos. Se me ocurre por ejemplo el tema del pañuelo en las mujeres musulmanes y el llegar virgen al matrimonio de los cristianos. ¿Nos hemos parado en pensar por qué lo hacen?.
Muchas discusiones se evitarían si en vez de defender nuestras ideas intentáramos comprender las de la otra persona. Yo lo intentaré.

