Él, ella y ello
Ayer escuché en las noticias que a una persona en Australia se le ha declarado oficialmente ‘ello’. Se trata de una persona que nació hombre, a los 23 años se operó y se convirtió en mujer y ahora 20 años después no se considera ni hombre ni mujer, como ello mismo diría: “aproximadamente soy mujer en un 60% y varón en un 40%”.
Sinceramente me parece que esto es de risa, y nada tiene que ver con la homosexualidad o los transexuales, sino con una persona que tiene problemas psicológicos. Bueno, yo no soy psicólogo, ni pretendo serlo, pero mi impresión es que necesita un poco de terapia, pero claro, leyendo a una psicóloga diciendo que “lo loco es pensar que sólo hay dos generos”, pues mejor me callo. Aunque si me paro a pensar en esto que también dice, más bien creo que esta psicóloga confunde la sexualidad con los estereotipos.
“Estas personas sufren, porque la sociedad se empeña en castigarlos, pero han existido toda la vida. Mucha gente no se sienten identificadas con los estereotipos los dos grupos tradicionales, con una categoría u otra, como Norrie que no se identifica con ninguno de los dos extremos”.
“Estas ideas están evolucionando, porque hasta hace muy poco los hombres no podían llorar y las mujeres no podían hacer determinados deportes u ocupar cargos de cierto tipo”, explica Garaizábal. “Eso no suele llevar a un buen nivel mental”.
Que seas un hombre sensible y que le guste llorar no quiere decir que no te sientas identificado con ser hombre, sino con el estereotipo de hombre bebedor de cerveza, consumidor de fútbol y que caza jabalíes para alimentar a su familia en la cueva.
En fin, yo voy a intentar que me definan legalmente como perro, pensándolo bien me siento identificado con ellos, sólo me gusta comer, hacer mis necesidades, dar un paseo de vez en cuando y pasar el resto del tiempo durmiendo, además es el que mejor vive en mi casa y siempre le he tenido envidia.

