No al botellón
El botellón está bien si nos fijamos en su esencia: gente que no quiere pagar los abusos en el precio del alcohol en un bar de copas y que se reúne con sus amigos para charlar y beber en la calle. El problema está cuando el botellón causa que los vecinos no puedan dormir, o que el lugar acabe hecho una pocilga.
Hoy he visto en las noticias cómo han agredido a una persona en Berja por el tema del botellón, denunció, ganó y ahora los jóvenes van a tocar las narices a esa familia. Resumiendo, molestan toda la noche, cuando se va el último mono llegan otros que lanzan piedras contra sus ventanas, le da un calentón al hombre, sale a pillar a quien lo hace, y le parten la cara.
Es increíble ver cómo la fan de Dónde Está Wally justifica lo que hacen, diciendo que provoca saliendo con la cámara a grabarles. Es posible que el kalimotxo no le deje darse cuenta de que lo más seguro es que esas grabaciones las use como pruebas para la denuncia, y no para ponersela a las visitas junto con el vídeo de la comunión del mayor.
Quizás esa gente que se dedica a molestar a los vecinos, no sepa que las libertades de uno acaban donde empiezan las del prójimo. Seguro que ellos mismos, a las 11 o a las 12 cuando están durmiendo, se quejan de que sus papis les despiertan porque ha venido la tía Enriqueta de visita y hay que darle dos sonados besos. Si, la tía Enriqueta no te deja dormir hasta las 2 de la tarde, qué pesada, ¿verdad?, y sí, ella ha llegado muy pronto a casa esta vez, puede que sea porque en su barrio no hay una panda de merluzos haciendo botellón y por eso ha podido dormir tranquilamente para hacerte la visita tempranito a la mañana siguiente.
Como el movimiento se demuestra andando, y la inteligencia pensando, os pongo otro vídeo de Youtube de alguien que lo único que ha podido demostrar es lo del movimiento hasta la casa de la angustiada familia:
Por cierto, si te encontrabas en esa reunión social alcoholizada, sin ofender, pero eres un perfecto gilipollas, en vez de defender tu derecho a reunirte con tus amigos en la calle, lo que estás haciendo es darle la razón a Ramón Servate.
Sí, no soporto el fútbol, pero lo que menos aguanto son los pesados de los hinchas que van a
Estoy en contra de la inmigración ilegal, aunque jamás podré estarlo del inmigrante ilegal. La inmigración ilegal no beneficia a nadie, y menos aún al inmigrante. El inmigrante ilegal no viene a España (o a otro país) por gusto, a nadie le suele gustar dejar su país, su familia, sus costumbres, pero desgraciadamente la situación que viven es tal que se ven obligados a buscarse un futuro mejor en otro país, aunque sea de forma ilegal.
Algo que no soporto demasiado es el patriotismo. No tengo nada en contra del sentirse orgulloso de tu país o de tus raíces, todo lo contrario, pero muchas veces el patriotismo lleva a sentimientos un tanto radicales, extremistas o simplemente absurdos.
